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Thu, 10/06/2011 - 10:57

Nuevo financiamiento para pymes

Nuevo financiamiento para pymes
Nuevo financiamiento para pymes

Unos US$30 millones ha otorgado el BID como préstamo para un programa de mejoramiento de la producción en pequeñas y medianas empresas para su inserción en otros mercados.

Un nuevo préstamo por US$30 millones otorgó este lunes el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al gobierno de El Salvador para poner en marcha un programa de mejoramiento de la producción en pequeñas y medianas empresas y capacitación de empresarios para insertarse en los mercados regionales y globales.

 

La deuda, pagadera a 25 años plazo, más cuatro de gracia y con interés basado en el fluctuante London Interbank Offered Rate (Libor, por sus siglas en inglés) será destinada al programa Apoyo al Desarrollo Productivo para la Inserción Internacional, enfocado en aumentar la capacidad productiva y comercial de pequeñas y medianas empresas para participar en los mercados nacional, regional y global, según las consideraciones del BID para otorgar el crédito.

 

Las proyecciones de la institución financiera con sede en Washington calculan que un millar de pequeños productores sería beneficiado con el préstamo que será administrado por el Ministerio de Economía, la Agencia de Promoción de Exportaciones de El Salvador (Proesa) y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Para el jefe del equipo de proyectos del BID, Jaime Granados, con este préstamo el organismo multilateral acentúa la prioridad en desarrollar nuevos mercados para los pequeños empresarios del país, los que podrán innovar sus negocios al insertarse en el mercado de exportaciones.

 

"Lo más importante es que vamos ayudar a las mipymes a participar de las oportunidades que ofrecen los acuerdos comerciales suscritos por El Salvador al promover la diversificación y la promoción de los mercados de destino de la producción nacional", dijo Granados.

 

Según un documento facilitado por el BID, en las fases de desembolsos del préstamo, los pequeños empresarios podrán tener cofinanciamiento en los próximos cuatro años con miras a tener acceso a nuevos mercados.

 

Además apuestan por desarrollar productos amigos del medio ambiente, generar franquicias y ajustar los procesos productivos con mejores normas de control de calidad y amigables al medio ambiente.

Con esta deuda que adquiere el país, los entes encargados de administrar el fondo prevén contratar consejeros económicos y comerciales especializados para orientar a los pequeños productores a buscar los mercados, a promocionar el comercio y a atraer inversiones.

 

Según estimaciones del BID, en El Salvador unas 4,500 pequeñas y medianas empresas tienen potencial para expandir sus operaciones e insertarse en los mercados regional y global. No obstante, los registros del organismo financiero indican que solo un promedio de 84 empresas de este sector recibe apoyo por la vía de los cofinanciamientos. 

 

El BID considera que este fondo también fortalecerá los sistemas de calidad e innovación tecnológica para que los empresarios cuenten con la infraestructura necesaria y puedan garantizar la calidad de sus productos.

 

Este nuevo préstamo viene a sumarse al fuerte endeudamiento que viene arrastrando el país, el cual se incrementó en más de US$2,440.1 millones en tan solo dos años que lleva la nueva administración.

El problema es que El Salvador no ha tenido otro conflicto civil ni un terremoto ni otro desastre de grandes proporciones que justifiquen tal nivel de deuda.

 

Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), este gobierno ha adquirido nueva deuda por US$1,200 millones por año, en promedio, mientras que los pasados mandatarios se endeudaron entre US$135 y US$620 millones por año. 

 

Dicho nivel de deuda ya supera el 50% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que los anteriores jefes de Estado mantuvieron el endeudamiento entre el 27% y el 40% con respecto al PIB. Ante ese panorama sombrío los economistas y tanques de pensamiento están preocupados, pues el país ya sobrepasó el umbral de la deuda, la cual supera el 52% del PIB.

 

Dicho endeudamiento obedece principalmente a que se ha elevado el gasto corriente y el déficit fiscal, mientras que el crecimiento económico baja en lugar de subir.  Para economistas como Manuel Enrique Hinds o Claudio de Rosa, la pregunta clave es ¿dónde está todo ese dinero? La única explicación, afirman, es que los préstamos han servido para pagar salarios y subsidios que son considerados gasto corriente y no inversión, o sea el gasto más improductivo que un país puede tener.

 

 

*Información de El Diario de Hoy – El Salvador,

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